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de Octubre:
De acuerdo con una antiquísima tradición, venerada y
viva a lo largo de los siglos, la Virgen María
cuando todavía moraba en este mundo, es decir, antes
de subir en cuerpo y alma a los cielos, vino a
Zaragoza para confortar y alentar al Apóstol
Santiago que, a la sazón, se encontraba a las
orillas del río Ebro, predicando en Evangelio.